Buscar este blog

viernes, 19 de junio de 2009

queda ahora solo el canasto de panaderia

SEXTO
SEXTOQueda ahora solo el canasto de panadería. Un plástico transparente cubre su contenido. Allí estaba su ropa. Descorre el plástico y arriba su sobretodo alguna vez negro sobresale en su grosura. En uno de sus bolsillos que revisa encuentra un sobre con una carta. Tiene ganas de arrojarla en la doce/doce de reciclaje que está en un rincón, pero se detiene y la guarda dentro de su pantalón.Su sobretodo en correspondencia y simetría con su mente arma una conjura que lo acerca a una música popular sobre un tapado de armiño: “El tapado lo estoy pagando y el amor ya se acabó”. La mujer que no está. La que se fue. La que no volverá. La que dejó ir. Lo que no fue. ¿Renunciamiento?. ¡Que cagón que habia sido!. Siempre habia sido muy cagón.Sus retorcijones de estomago le recuerdan lo cagón que es. Los retorcijones olvidados y en postergación durante toda la mudanza, ahora lo movilizan. Sudoroso, afiebrado, pero ya demasiado tarde, corre hacia el baño. Llegaron las lluvias también las diarreasUn calmo y amoroso fuego hace desaparecer sus malestares, siente la libertad en esa suciedad, en esa inmundicia. El alivio vuelve a su cuerpo y su almaMierda.Sus pantalones recibieron de sus chorreadas piernas un calor suave, tierno y putrefacto. Pura mierda.Entra en la bañera y deja correr agua caliente sobre su sucio cuerpo, es como un festejo de inauguración, el happy hour del nuevo lugar.Del bolsillo del pantalón con caca saca el sobre, bajo la ducha lo abre y lee, es su propia carta, la que se envío a si mismo desde París. Nunca la habia puesto en el buzón.La habia escrito, no la había imaginado.¡Eureka!.Era para salir a gritarlo por el palier.Ríe bajo la ducha, con ganas, como hace tiempo no lo hace.Pero en plena cochinada, suena el timbre de calle.
Martes 30 de Marzo de 1999

LISBON REVISITED 1935

LISBON REVISITED 1935
El sol del medio día de enero, se refleja en las tejas de las casas blancas y en el río azul.Qué decir del cielo!. La ciudad está más Lisboa que nunca. El Castelo de San Jorge domina brillante también entre las construcciones vecinas.El habitante del primer piso de la Rua Coelho da Rocha 16, tiene otra visión de este día. Gris y cansado.Las vigilias de tantas noches, muestran a sus enrojecidos ojos: su maltrecho y abandonado presente.Desde que murió su tía, vive solo en las dos salas. Terminaron sus continuos traslados de pensiones y hoteluchos, pero su interior sigue de mudanza.Domingo largo y monótono, es de nunca acabar. Se ha quedado sin cigarrillos. Solo quedan algunos pitillos en los platos de la cocina. Va hacia la ventana, desde allí se ven las desiertas veredas. La portera del edificio, va a visitar a sus parientes de Benfica. Alves no ha venido a abrir la cigarrería, tampoco el almacén de la esquina esta abierto La Brasileira es su única salida. Pero a qué ir a ese lugar un domingo. Sus amigos y las tertulias de los días de semana no estarán hoy. Qué es lo que le hace pensar que todos ellos, sus amigos están hoy fingiendo: ser buenos padres y esposos amantes?. Vuelve de la ventana a la sala donde en el alto escritorio su maquina espera. Cuando comienza a escribir y descansa su pie izquierdo sobre uno de los baúles de debajo del escritorio, no sabe sí esta en lo de Fonseca o en la Rua Coelho 16.Oye pasar un tranvía en camino al final del recorrido: Los Plazzeres. Domingo sin tertulias, cigarros y vino.Desde el atalaya, una ventana, una colina mas de Lisboa, vigila el movimiento del Hospital. En la plazoleta del frente, el busto de Wellington es también pálido testigo del día interminable. Pereira, su medico en él ultimo reconocimiento al estudiar la radiografía, señalando la mancha en el hígado dijo, es dura y seca como esa estatua. No tenemos solución, definitivamente no.La carta que escribe en el alto escritorio, para su amigo Monteiro, lo aparta de la nada y de la nausea que vuelve y lo ahoga. Alves no llegará. No obstante este dominical ánimo, ayer con la visita de su barbero, se había sentido un poco dandy y joven como en la lejana Dubron. Allí definió que iba a ser un poeta ingles.La carta a Monteiro es todo un hecho que lo hace sentir tal vez esperanzado. Ha podido concluirla y ha escrito como hace tiempo no lo hace. Le explica en ese correo su plan de publicaciones para ese año y la génesis del “drama de gentes”. El drama que duerme debajo de su escritorio, en los papeles dentro de los baúles. Su saudade de sentirse entendido y otra vez niño. Otro año terminado en cinco que traerá dolor pero esta vez paz, alguien le dijo en lo de de Martihno da Arcada “Descansa, pocos te llorarán”.La carta son sus pensamientos que precipitadamente se escriben, tal cual salen de su afiebrada cabeza. Las palabras brotan como en una charla, solitaria tertulia en la sala del frente junto a la ventana. La vieja Royal. En ella golpea las palabras, la angustia, también el plan de escribir que no lo abandonó nunca.Escribir de pie sobre su elevado escritorio es un habito que viene de lejos. Tal vez su trabajo en oficinas comerciales de la Baixa o el despacho de bebidas de Fonseca en la calle Do Ouro. Sus bolsillos con notas y apuntes que dibuja en servilletas que luego pasará a maquina en su casa o en la oficina son el resultado de sus ultimos dias desquisiados. .La carta de ese 13 de enero es todo para el, en su domingo y solitaria tertulia.Para su buena administración le pide a Monteiro que avise lo antes posible, cuando la reciba..Prepara un sobre, que pone con la carta en un bolsillo de su chaqueta. Esta cuelga del picaporte de la ventana. No debe olvidar despacharla mañana. Los últimos años han sido muy duros, ahora desearía tener una entrada regular, para remediar su situación. Tal vez así podrá escribir y ordenar algunos de sus papeles y sacar al fin una publicación decente.Enciende la radio que dejó su tía. Se escuchan canciones inglesas. El ingles es su idioma y desde joven en las colonias quiso ser un poeta ingles.. Ya se lo ha escrito a su amigo. Pero solo es un poeta portugués. La voz canta:NO MATTER WHAT THE FUTURE BRINGS, AS TIME GOES BY.Qué traerá el mañana? Ya dentro de sus propios versos, finge tan completamente; que hasta finge que es dolor, el dolor que en verdad siente.Ahora vivo, nadie verá esos papeles de los arcones.AS TIME GOES BY.Va a la cocina, saca un pitillo del plato de restos y trata de encenderlo. Llena una copa del ultimo vino que queda en la casa. THE LAST DRINK, THE BIGINING OF THE END.Unos meses después el poeta, en una cama del Hospital San Luis de los franceses, espera el final. Pide papel, lápiz, anteojos y escribe su ultimo verso, la triste hoja del libro caído de su vida.I KNOW NOT WHAT THE FUTURE WILL BRING.Fue en el momento de despedirse del mundo, cansado, incluso cansado del cansancio, que comprendía que nunca había podido ser nada en la vida porque estaba condenado a fracasar en todo; al final, para comenzar a vivir tenia que comenzar por morir. La ceremonia fue discreta y las lagrimas escasas o ningunas. Estaban en el lunes lluvioso en Los Plazzeres, algunos viejos compañeros, un joven admirador, dos de sus patrones, su amigo el barbero. Este fue el principio.

(03/03/2002) Id artículo: a1799

Lisbon Revisited (1926)

Lisbon Revisited (1926)
nada me prende a nada. Quiero cincuenta cosas al mismo tiempo. Ansío con un angustia de hambre de carne Lo que no sé que sea — Definidamente por lo indefinido... Duermo inquieto, y vivo en un soñar inquieto De quien duerme inquieto, mitad soñando. Me cerraron todas las puertas abstractas y necesarias. Corrieron cortinas de todas las hipótesis que yo podría ver de la calle. No hay en el dintel esperado el numero de la puerta que me dieron. Desperté para la misma vida de la que hube adormecido. Hasta mis ejércitos soñados sufrieron derrota. Hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados. Hasta la vida sólo deseada me harta — hasta esa vida... Comprendo a intervalos inconexos; Escribo por lapsos de cansancio; Y un tedio que es hasta del tedio me arroja a la playa. No sé qué destino o futuro compete a mi angustia sin timón; No sé qué istas del sur imposible aguárdanme náufrago; O que palmares de literatura me darán al menos un verso. No, no sé esto, ni otra cosa, ni cosa alguna... Y, en el fondo de mi espíritu, donde sueño lo que soñé, En los campos últimos del alma, donde memoro sin causa (Y el pasado es una niebla natural de lágrimas falsas), En los caminos y atajos de las florestas lejanas Donde supuse a mi ser, Huyen desmantelados, últimos restos De la ilusión final, Mis ejércitos soñados, derrotados sin haber sido, Mis cortes por existir, despedazadas en Dios. Otra vez te reveo, Ciudad de mi infancia pavorosamente perdida... Ciudad triste y alegre, otra vez sueño aquí.. ¿Yo? Pero soy yo el mismo que aquí viví, y aquí volví, Y aquí volví a tornar, y a volver. ¿Y aquí de nuevo volví a tornar? ¿O somos todos los Yo que estuve aquí o estuvieron, Una serie de cuentas-entes ligados por un hilo-memoria, Una serie de sueños de mí de alguien fuera de mí? Otra vez te reveo, Con el corazón más lejano, el alma menos mia. Otra vez te reveo — Lisboa, Tejo(**) y todo —, Transeúnte inútil de ti y de mí, Extranjero aquí como en todas partes, Casual en la vida como en el alma, Fantasma errando en salas de recordaciones, Al ruido de las ratas y de las tablas que rozan En el castillo maldito de tener que vivir... Otra vez te reveo, Sombra que pasa a través de las sombras, y brilla Un momento a una luz fúnebre desconocida, Y entra en la noche como un rastro de barco se pierde En el agua que deja de oirse... Otra vez te reveo, ¡Pero, ay, a mí no me reveo! Partiose el espejo mágico en que me reveía idéntico, Y en cada fragmento fatídico veo sólo un pedazo de mí — ¡Un pedazo de ti y de mí!...
Contemporânea, Junho de 1926. Álvaro de Campos 1926

lisbon revisited 1923

Lisbon Revisited (1923)
Fernando Pessoa ( en una de sus voces. La de Álvaro de Campos)

No: No quiero nada. Ya dije que no quiero nada. ¡No me vengan con conclusiones! La única conclusión es morir. ¡No me traigan estéticas! ¡No me hablen de moral! ¡Sáquenme de aquí la metafísica! ¡No me pregonen sistemas completos, no me enumeren conquistas De las ciencias (¡de las ciencias, Dos mio, de las ciencias!) — De las ciencias, de las artes, de la civilización moderna! ¿Qué mal le hice a todos los dioses? ¡Si tienen la verdad, guárdenla! Soy un técnico, pero tengo técnica sólo dentro de la técnica. Fuera de eso soy loco, con todo el derecho a serlo. ¿Con todo el derecho a serlo, oyeron? ¡No me golpeen, por amor de Dios! ¿Me querían casado, fútil, cotidiano y tributable? ¿Me querían lo contrario de esto, o lo contrario de cualquier cosa? Si yo fuese otra persona, les haría, a todos, a voluntad. Así, como soy, ¡tengan paciencia! ¡Váyanse al diablo sin mí, O déjenme ir solo al diablo! ¿Para qué tenemos que ir juntos? ¡No me tomen del brazo! No gusto que me tomen del brazo. Quiero ser solo. ¡Ya dije que soy solo! Ah, qué trampa quieren que yo sea de la compañía! ¡Oh cielo azul — el mismo de mi infancia — Eterna verdad vacía y perfecta! ¡Oh apacible Tejo(**) ancestral y mudo, Pequeña verdad donde el cielo se refleja! ¡Oh dolor revisitado, Lisboa de otrora de hoy! Nada me dais(***), nada me sacais, nada sois que yo me sienta. ¡Déjenme en paz! No tardo, que yo nunca tardo... ¡Y mientras tarda el Abismo y el Silencio quiero estar solo!

8 de Fevereiro de 1923

enrique vila-matas

Posted by Picasa

en la barberia del Chiado

ENRIQUE VILA-MATAS
En la barbería del Chiado
ENRIQUE VILA-MATAS 13/06/2008
Es probable que toda la literatura de la edad moderna comenzara en el instante en que Montaigne inventó el ensayo, en el momento en que afirmó que escribía con la intención de conocerse a sí mismo. Desde que empezamos a "buscarnos a nosotros mismos", se puso en marcha una lenta pero progresiva desconfianza en las posibilidades del lenguaje y el temor a que éste nos arrastrara a zonas de profunda perplejidad. A principios del siglo pasado, la famosa carta ficticia en la que Hofmannsthal, en nombre de lord Chandos, renunciaba a la escritura antecedería a casos como el de Fernando Pessoa, que percibió muy pronto que la materia verbal no podía llegar a ser nunca una materia plenamente transparente y, consciente de esto, se fraccionó él mismo en una serie de personajes heterónimos: toda una estrategia para poder adaptarse a la imposibilidad de afirmarse como un sujeto indisoluble, compacto y perfectamente perfilado.
Paradójicamente, donde menos asoma la heteronimia en Pessoa es en Libro del desasosiego, el diario personal de Bernardo Soares, ayudante de tenedor de libros de contabilidad de la ciudad de Lisboa, autor ficticio del libro y heterónimo a medias solamente, porque, como decía el propio Pessoa, "no siendo mía la personalidad, es, no diferente de la mía, sino una simple mutilación de ella". Pessoa era Soares, y en cualquier caso era siempre el que entraba en la barbería del Chiado de la manera habitual, con la tranquilidad de hallarse en un lugar familiar, es decir, el que entraba con la calma que sólo obtenía de pisar lugares conocidos: "Tengo calma sólo donde ya he estado". Y era el mismo que, ya dentro de la barbería, hasta las cosas familiares las percibía con la extrañeza y vértigo de Soares, para quien el terror de la velocidad no necesitaba trenes expresos y, además, después escribía lo que había pensado en la barbería. Soares perdía la calma si se iba Pessoa, y Pessoa era el que, al salir Soares a las calles lentas del barrio, se recuperaba de sí mismo, y decía que amaba la calma del mundo. Y la gloria nocturna, decía Soares, de ser grande no siendo nada.

GOTAN



Posted by Picasa
GOTÁN


Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus
manos.

Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.

Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.

JUAN GELMAN