En las vagas sombras de luz por terminar antes que la tarde
sea pronto noche, disfruto de errar sin pensar entre lo que la
ciudad se vuelve, y ando como si nada tuviese remedio. Me agra-
da, más a la imaginación que a los sentidos, la tristeza dispersa
que está conmigo. Vago, y hojeo en mí, sin leerlo, un libro in-
tersperso de imágenes rápidas, del que voy formándome indo-
lentemente una idea que nunca se completa.
Hay quien lee con la misma rapidez con que mira, y con-
cluye sin haberlo visto todo. Así saco del libro que se me hojea
en el alma una historia vaga por contar, memorias de otro yo
vagabundo, con avenidas de parques en medio, y figuras de seda
varias, pasando, pasando.
Indiscrimino con tedio y otro. Sigo, simultáneamente, por la
calle, por la tarde y por la lectura soñada, y los caminos son
verdaderamente recorridos. Emigro y descanso, como si estuviese
a bordo con el navío ya en altamar.
Súbitamente, los faroles muertos coinciden luces en las pro-
longaciones dobles de una calle larga y curva. Como un batacazo,
mi tristeza aumenta. Es que se ha terminado el libro. Hay tan
sólo, en la viscosidad aérea de la calle abstracta, un hilo exterior
de sentimiento, como la baba del Destino idiota, goteando en la
conciencia del alma.
Otra vida de la ciudad que anochece. Otra alma la de quien
mira a la noche. Sigo inseguro y alegórico, irrealmente sintiente.
Soy como una historia que alguien hubiese contado y, de tan
bien contada, anduviese carnal, pero no mucho, en este mundo
novela, en el principio de un capítulo: "En este momento, se
podía ver a un hombre avanzar lentamente por la calle de..."
¿Qué tengo yo que ver con la vida?
Lisboa 13-7-1931.
los libros o textos enunciados existen en el acto de concebirlos, en el momento que precede a la creación.Poco importa que ese momento no llegue nunca, pertenecen ahora a la bibloteca de mi memoria. DAMASCENO MONTEIRO
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domingo, 7 de septiembre de 2008
viernes, 5 de septiembre de 2008
jueves, 28 de agosto de 2008
REGRESO A ITACA
pide que tu camino sea largo y rico en aventuras y conocimiento.
A Lestrigones, Cíclopes y furioso Poseidón no temas,
en tu camino no los encontrarás
mientras en alto mantengas tu pensamiento,
mientras una extraña sensación
invada tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones, Cíclopes y fiero Poseidón no encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si no es tu alma que ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
Que muchas mañanas de verano hayan en tu ruta
cuando con placer, con alegría
arribes a puertos nunca vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finos objetos:
madreperla y coral, ámbar y ébano,
sensuales perfumes, -tantos como puedas-
y visita numerosas ciudades egipcias
para aprender de sus sabios.
Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje,
mejor que dure muchos años
y viejo seas cuando a ella llegues,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.
A Itaca debes el maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras,
Itaca no te engañó.
Hoy que eres sabio, y en experiencias rico,.
Konstandinos Kavafis


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