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miércoles, 21 de mayo de 2008

DON MANOEL

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Oliveira, un joven de 99 años
El realizador portugués recibe una Palma de Oro como homenaje del festival
ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - Cannes - 20/05/2008
El próximo 11 de diciembre, Manoel de Oliveira cumplirá 100 años. Y por eso ayer el Festival de Cannes, de la mano de su director, Gilles Jacob, le entregó al casi centenario cineasta portugués el mejor regalo que puede ofrecer: la Palma de Oro. Fue un homenaje a Oliveira y a la historia del cine. En el patio de butacas del Grand Téâtre Lumière, mezclado entre el público, un Clint Eastwood recién llegado a la localidad de la Costa Azul aplaudía de pie al director de la carpa. "Tú has construido películas en oposición a los tiempos. Siempre en permanente metamorfosis. Sentimos gran admiración por ti, por tu trabajo, por tu cine y por tu personalidad", dijo el director del certamen después de presentar un vídeo de 10 minutos sobre su "querido cineasta".
La elegancia de Oliveira, su sentido del humor y su, como dijo Jacob, "misterio de frescura y vitalidad", le convierten en ejemplo de artista. Oliveira, en la pantalla de la gran sala del Festival de Cannes, confesaba ayer que eligió el camino de director de cine porque era un mal actor, su verdadera vocación, y que, si existe "una ética cinematográfica", nadie la representa para él como Charles Chaplin, Alfred Hitchcock y "quizás Buñuel".
Con su habitual fina ironía -probablemente su secreto para tener 99 años y moverse con sorprendente agilidad-, Oliveira explicó que hace un año en este mismo festival alguien le dejó en su habitación una nota anónima en la que se metía con su cine lento y quieto que comparaba con una simple sucesión de fotografías. "Me gustaría explicar que entre una foto fija y un plano fijo hay una enorme diferencia. Y que cuando no ocurre nada también ocurren miles de cosas". Michel Piccoli -"mi amigo, mi enemigo", le dijo Oliveira- le entregó conmovido la Palma de Oro, y el cineasta portugués aprovechó para agradecer a sus colegas directores, a los actores, a los periodistas y a los críticos -"todos los que amáis el cine"- su apoyo y para pedir que se luche por la conservación y memoria del cine y por el trabajo insustituible de las cinematecas. La proyección de su primera película, documento de hace 78 años sobre el trabajo de unos pescadores portugueses, fue un ejemplo perfecto de las razones de su reivindicación. Agitando su bastón, Oliveira gritó: "¡El cine me ha ayudado a crecer. Viva el cine!".

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ANGELICA Y CLINT

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Eastwood aterra, James Gray conmueve
Gran cine estadounidense por partida doble en la sección oficial del festival
CARLOS BOYERO - Cannes - 21/05/2008
Llegué tarde a convencerme de la grandeza como director de Clint Eastwood. Había percibido que podía ser inquietante en Escalofrío en la noche y en El aventurero de medianoche, pero casi siempre su estilo me resultaba abusivamente deudor en lo artificioso de Sergio Leone y en los detalles atractivos del excelente Don Siegel. En 1988, Eastwood presentó en Cannes su estremecedor retrato de Charlie Parker en Bird. A partir de ese deslumbrante momento ya no tuve dudas de que podía llegar a esa condición superior de la creación conocida como clasicismo.
Este señor republicano ha hurgado mejor que cualquier progresista con carné en las enfermedades morales de su país, en la violencia marginal o institucionalizada, en las heridas y en los traumas de gente que quedó marcada para siempre. Ha visitado Cannes acompañado de sus criaturas en bastantes ocasiones. La expectación que provocan esas películas tiene sentido, también el trato reverencial que se le otorga a un maestro que demuestra con alentadora frecuencia saber cosas imperecederas del cine y de la vida, de narrar historias y expresar sentimientos.
En Changeling, que acabo de ver ensimismado y cuyas imágenes sospecho que se me van a instalar perdurablemente en la retina, Eastwood retorna a una de sus obsesiones. Son los niños, la profanación de su inocencia, sus encuentros con los horrores reales de este mundo, su capacidad de supervivencia, el precio anímico que van a tener que pagar por ello. Lo contó de forma muy compleja en la relación que establece un crío con su secuestrador que lo utiliza de rehén en Un mundo perfecto. Y aún fue más tenebroso en la descripción de ese torturado adulto que tuvo la desgracia en su infancia de que los lobos le eligieran y se ensañaran con él en Mystic River.
Sitúa la acción de Changeling en Los Ángeles de los años veinte. La inicia con el estupor y el desgarro de una madre que al volver a casa descubre que su niño ha desaparecido. Después de cinco meses de angustia, la policía le contará que lo ha recuperado, pero el crío que aparece no es su hijo, aunque éste jure que ella es su madre. A partir de este sorprendente arranque, Eastwood va a hacer una crónica densa y terrible de la lucha de esta mujer por mantener viva su esperanza y sus entrañas, de la corrupción tenebrosa de la policía y su alianza con los psiquiátricos y otros mecanismos represores del Estado para cerrar la boca o enloquecer a los disidentes que se niegan a aceptar las mentirosas versiones oficiales que da el poder, del mal en estado puro y la tortura que practica con los más desamparados, de la necesidad del autoengaño para que la supervivencia siga teniendo sentido.
Todas las sensaciones y los personajes que pinta Eastwood exhalan tensión y verdad. Logra contagiarnos idéntica prevención y miedo hacia el horror que impregna a un asesino en serie y el horror que ponen en marcha las aparentemente civilizadas instituciones, formadas por los siniestros mecanismos de los guardianes de la ley para ocultar su mierda y perpetuarse. Pero lo que más desasosiego nos provoca son las reacciones de los niños cuando el ogro de las pesadillas se hace real y les acorrala.
Changeling te engancha con arte y sigue contigo cuando ha finalizado. Con un estilo visual tan sólido que nunca percibes la cámara, sin tiempos muertos ni trampas efectistas, con una admirable Angelina Jolie, señora que no tiene que pedir perdón por ser tan guapa, pero que está hambrienta por encontrar papeles con cuerpo y alma. El regalo es mutuo entre el sabroso personaje que le ofrece el director y la autenticidad y garra que ella otorga a esa mujer desesperada.
Si el cine de Eastwood siente ancestral fijación con los niños, al de James Gray le ocurre lo mismo con la familia. En las tres negrísimas películas que había hecho hasta ahora, tituladas Little Odessa, The yards y La noche es nuestra, eran familias mafiosas y de policías que acababan rotas y chorreando sangre. En la insólita y hermosa Two lovers, los lazos familiares también ejercen el protagonismo, pero aquí no están regidos o amenazados por la violencia y por la muerte.
Todos mantienen relaciones afectuosas en dos familias judías que pretenden prolongar sus negocios comunes casando a los hijos. El problema es que el que debería de unirse con la mujer que le conviene está desarmantemente colgado con una vecina que ama a otro que la hace sufrir. Si añadimos que el novio judío es bipolar, ciclotímico, depresivo, un ser hipersensible que cuando sufre el abandono de su pareja acude infructuosamente a la solución de cortarse las venas o tirarse al mar, la nueva historia alcanza dimensiones trágicas. Si se cuenta el argumento de Two lovers puede parecer aparatoso, previsible, ñoño, con sensación de ya visto y oído. Pero la forma de desarrollarlo por parte de James Gray es original y lírica, retorcida y emocionante. Estamos ante una película muy dura con apariencia engañosamente amable, una tragicomedia llena de talento que te hace comprender las razones de todos sus personajes para ser como son y actuar como actúan. También está el cada vez mejor actor Joaquin Phoenix aportando patetismo y encanto a un ser tan frágil como suicida, un romántico desarmante que tendrá que pactar con la pragmática realidad para seguir vivo y razonablemente feliz.

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martes, 20 de mayo de 2008

LEON FELIPE

español del éxodo y del llanto

Doctrina de un poeta español en 1939...

Yo no tengo diplomasHace ahora -por estos días- un año justo que regresé a México. Y poco más de un año que abandoné definitivamente España.Vine aquí casi como el primer heraldo de este éxodo. Sin embargo, yo no soy un refugiado que llama hoy a las puertas de México para pedir hospitalidad. Me la dio hace diez y seis años, cuando llegué aquí por primera vez, solo y pobre y sin más documentos en el bolsillo que una carta que Alfonso Reyes me diera en Madrid, y con la cual se me abrieron todas las puertas de este pueblo y el corazón de los mejores hombres que entonces vivían en la ciudad. Con aquel sésamo gané la [14] amistad de Pedro Henríquez Ureña, de Vasconcelos, de Don Antonio Caso, de Eduardo Villaseñor, de Daniel Cosío Villegas, de Manuel Rodríguez Lozano... Entre todos se pudo hacer que yo defendiese mi vida con decoro...Después, México me dio más: amor y hogar. Una mujer y una casa. Una casa que tengo todavía y que no me han derribado las bombas. Ahora que tanto español refugiado no tiene una silla donde sentarse, tengo que decir esto con vergüenza. Pero tengo que decirlo. Y no para mostrar mi fortuna, sino mi gratitud. Y para levantar la esperanza de aquellos españoles que lo han perdido todo...Españoles del éxodo y del llanto, México os dará algún día una cama como a mí. Y más todavía. A mí me ha dado más. Al llegar aquí el año pasado, después de leer en este mismo sitio mi poema «El Payaso de las Bofetadas y el Pescador de Caña», La Casa de España en México me abrió generosamente sus puertas. Tal ha sido mi fortuna [15] en esta tierra, que ahora, viendo que los dados salen siempre en mi favor, me pregunto como Zaratustra: «¿Seré yo un tramposo?»Y creo que esta noche, para definir mi conducta y aliviar mi conciencia, ha llegado la hora de rendir cuentas a México y a La Casa de España. Esta noche, después de un año de residencia en esta tierra y un año de labor en esta Institución, quiero preguntar a todos: ¿Qué vale lo que hace un poeta?Porque yo no tengo una cátedra ni una clínica ni un laboratorio; ni recojo ni investigo. Y quiero preguntar en seguida: el dolor y la angustia de un poeta, ¿no valen nada?Estos versos que ahora voy a leer, mi elegía «El Hacha» y mi poema «El Payaso de las Bofetadas»... que han nacido en esta tierra y en estos doce meses últimos, ¿no sirven para pagar en cierta medida algunas de las mercedes que me ha otorgado México?Amigos míos, esta noche habéis venido aquí [16] a contestar a estas preguntas. Todos. Todos los que me escucháis. Los mexicanos y los españoles; y supongo que también ese hombre encendido de cólera, que grita todos los días en la prensa: ¿quién es ése? ¿por qué ha entrado ése? ¿quién le ha abierto las fronteras y la puerta de plata? Que muestre sus diplomas. ¿Dónde están sus diplomas?Yo no tengo diplomas. Mis diplomas y mi equipaje se los ha llevado la guerra y no me quedan más que estas palabras que ahora vais a escuchar:Polvo y lágrimasVivimos en un mundo que se deshace y donde todo empeño por construir es vano. En otros tiempos, en épocas de ascensión o plenitud, el polvo tiende a aglutinarse y a cooperar, obediente, en la estructura y en la forma. Ahora la forma y la estructura se desmoronan y el polvo reclama su libertad y autonomía. Nadie puede organizar nada. Ni el filósofo ni el poeta. Cuando [17] sopla el huracán y derriba la gran fortaleza del Rey, el hombre busca su defensa en los escombros. No con éstos los días de calcular cómo se ha de empotrar la viga maestra, sino de ver cómo libramos de que nos aplaste la vieja bóveda que se derrumba.

Nadie tiene hoy en sus manos más que polvo. Polvo y lágrimas. Nuestro gran tesoro. Y tesoro serían si el hombre pudiese mandarlos. Pero nada podemos. Somos pobres porque nada nos obedece. Nuestra riqueza no se midió nunca por lo que tenemos, sino por la manera de organizar lo que tenemos. ¡Ah, si yo pudiese organizar mi llanto y el polvo disperso de mis sueños! Los poetas de todos los tiempos no han trabajado con otros ingredientes. Y tal vez la gracia del poeta no sea otra que la de hacer dócil el polvo y fecundas las lágrimas.Y esta es mi angustia ahora: ¿Dónde coloco yo mis sueños y mi llanto para que aparezcan con sentido, sean los signos de un lenguaje y formen un poema inteligible y armonioso?Un poema es un testamentoUn poema es un testamento sin compromisos con nadie y donde no hay disputas ni con el canónigo ni con el regidor. Donde no hay política. A la hora de la muerte, no hay política. Ni polémica tampoco. Polémica, ¿contra quién? Como no sea contra Dios... Porque delante del poeta no están más que el misterio, la Tragedia y Dios. Detrás quedan los obispos y los comisarios. Y para tener polémica con ellos tendrían que dar un paso hacia adelante y tirar la mitra y los galones. El poeta va descubierto y sin adjetivos.

Es el hombre desnudo que habla y pregunta en la montaña, sin que le espere ya nadie en la ciudad. Habla siempre dentro del círculo de la muerte y lo que dice, lo dice como si fuese la última palabra que tuviera que pronunciar. La muerte está tumbada a sus pies cuando escribe, esperando a que concluya. Y cuando ya no tenga nada que decir, nada que confesar, la muerte se pondrá de pie y le dirá, cogiéndole del brazo: ¡Vámonos!Sus últimas palabras serán éstas:Me voy.Os dejo mi sillay me voy.No hay bastantes zapatos para todosy me voy a los surcos.Me encontraréis mañanaen la avenay en la rumia del bueydando vuelta a la ronda.Seguidme la pista, detectives,dadme la pista como Hamlet al César.Anotad:El poeta murió.El poeta fue enterrado,el poeta se transformó en estiércol,el estiércol abonó la avena,la avena se la comió el buey,el buey fue sacrificado,con su piel labraron el cuero,del cuero salieron los zapatos...Y con estos zapatos en que se ha convertido el poeta¿hasta cuándo -yo pregunto, detectives-hasta cuándo seguirá negociandoel traficante de calzado?¿Por qué no hay ya zapatos para todos?Este poema es una vieja canción de amor que han matado los hombres y que el poeta quiere recrearla con su vida. Nunca se recrea nada con menos.

Es un grito cristiano que los obispos han clavado en la moda inacabable de la liturgia eclesiástica para que la asesine la rutina. Y el líder político que la lleva en su programa también, la ha lanzado al viento como una amenaza para que la estrangule el rencor.

Ahora está muerta y no tiene eficacia ni en el norte ni en el sur. Las tribunas proletarias y los púlpitos no son más que guillotinas del amor. Del amor que el poeta salva día tras día de la rueda mecánica de las oratorias y de la bocina de las propagandas. El poeta va recreando con su angustia viva, las esencias vírgenes que matan sin cesar el político y el eclesiástico esos hombres que piensan que ganan todas las batallas y dejan siempre seco y muerto el problema primario de la justicia del hombre.Cuando todas las demagogias han manchado de baba las grandes verdades del mundo y nadie se atreve ya a tocarlas, el poeta tiene que limpiarlas con su sangre para seguir diciendo: aquí todavía la verdad.¿Por qué no hay ya zapatos para todos?Las biblias las hacen y las renuevan los poetas; los obispos las deshacen y las secan; y los políticos las desprecian porque piensan que la parábola no es una herramienta dialéctica.¿Quién es el obispo?Los políticos hacen los programas, lo obispos las pastorales y los poetas los poemas. Pero el poeta habla el primero y grita antes que ninguno la congoja del hombre. El político, después, ha de buscar la manera de remediar esta congoja, cuando esta congoja no está en la mano de los dioses. Si está en la mano de los dioses, interviene el obispo con su procesión de mascarones y da al problema una solución falsa y medrosa.El poeta es el que habla primero y dice: esto está torcido. Y lo denuncia. O esto es un misterio, y pregunta: ¿por qué? Pero cualquiera puede denunciar y preguntar. Sí. Pero la denuncia y la pregunta hay que hacerlas con un extraño tono de voz, y con un temblor en la garganta, que salgan de la vida para buscar la vida. Y esto es lo que diferencia al poeta del arzobispo.El poeta conoce la Ley y quiere sostenerla viva . El obispo conoce la retórica y el rito anacrónico de la Ley: la Ley muerta. Los políticos no conocen más que las leyes. Y las leyes están hechas sólo para que no muera la Ley.Cuando no hay poetas en un pueblo, el juez y los magistrados se reúnen en las tabernas, y firman sus sentencias en los lechos de las prostitutas.Cuando no hay poetas en un pueblo (es decir, Ley viva), los obispos (es decir, la Ley muerta) celebran los concilios en los sótanos de sus palacios para bendecir la trilita de los aviones.El obispo o el arzobispo, en este poema, es el jerarca simbólico de todas las podridas dignidades eclesiásticas de España: el que hace las encíclicas, las pastorales, los sermones, las pláticas, lleva al templo la política y los negocios de la plaza y afianza bien ha ametralladoras en los huecos de los campamentos para dispararlas con tra el hombre religioso, contra el poeta que dice:¿Dónde está Dios? Rescatémosle de ha tinieblas.Porque...Dios que lo sabe todoes un ingenuoy ahora está secuestradopor unos arzobispos bandolerosque le hacen decir desde la radio«Hallo! Hallo! Estoy aquí con ellos».Mas no quiere decir que está a su lado sino que está allí prisionero.Dice dónde está, nada más,para que nosotros lo sepamosy para que nosotros lo salvemos.RepartoLa España de las harcas no tuvo nunca poetas. De Franco han sido y siguen siendo los arzobispos, pero no los poetas. En este reparto injusto , desigual y forzoso, del lado de las harcas cayeron los arzobispos y del lado del éxodo, los poetas. Lo cual no es poca cosa. La vida de los pueblos, aún en los menesteres más humildes, funciona porque hay unos hombres allá en la Colina, que observan los signos estelares, sostienen el fuego prometeico y cantan unas canciones que hacen crecer las espigas.Sin el hombre de la Colina, no se puede organizar una patria. Porque este hombre es tan necesario como el hombre del Capitolio y no vale menos que el hombre de la Bolsa. Sin esta vieja casta prometeica que arrastra una larga cauda herética y sagrada y lleva sobre la frente una cresta luminosa y maldita, no podrá existir ningún pueblo.Sin el poeta no podrá existir España. Que lo oigan las harcas victoriosas, que lo oiga Franco:Tuya es la hacienda,la casa,el caballoy la pistola.Mía es la voz antigua de la tierra.Tú te quedas con todoy me dejas desnudo y errante por el mundo...mas yo te dejo mudo... ¡Mudo!¿Y cómo vas a recoger el trigoy a alimentar el fuegosi yo me llevo la canción?Nos salvaremos por el llantoEn un poema no hay bandos. No hay posiciones rojas ni blancas. No hay más que una causa: la del hombre. Y por ahora, la de la miseria del hombre.El poeta no viene a construir ninguna fortaleza ni con el hombre rojo ni con el hombre blanco ni con las amatistas de los obispos, porque con el hombre de cualquier enseña no se puede construir hoy nada perdurable, ni aquí ni en ninguna latitud.Yo me miro las manos y no me las veo ni rojas ni blancas ni moradas, sino llenas del barro y del limo de la primera charca del mundo. Creo que me las iré limpiando con lágrimas; pero casi no hemos comenzado a llorar. Mi programa, es decir, mi tema poemático predilecto es éste: «Nos salvaremos por el llanto». Esta es mi política y mi dialéctica también.Creo en la dialéctica del llanto.El hombre llora al medio día y en la noche...y entre dos luces, cuando canta el gallo.El llanto no está en los programas de los políticos ni en las pragmáticas de los jerarcas. Está en los versículos de los profetas y en el corazón engañado y afligido del hombre. Pero el llanto juega más que las leyes en la evolución de los pueblos. El llanto rompe las fronteras políticas del mundo y hará que un día los hombres se entiendan mejor. Ya, hoy mismo que hablamos tantos idiomas distintos, lloramos todos igual. Antes no era así. El llanto tenía sus ritos indígenas y su ceremonia vernácula, pero ahora yo he visto que una madre china llora igual que una madre española. Las lágrimas son internacionales y para ganar la igualdad de los hombres, pueden más que los conceptos marxistas. Y estos mismos conceptos nacieron del llanto. Lástima que no se haya aclarado esto bien y muchos crean todavía que han nacido del odio.Este libro no es más que llanto -¿qué otra cosa puede producir hoy un español? ¿Qué otra cosa puede producir hoy el hombre?- Pero para que no me tildéis de jeremíaco y digáis que mi dolor es demasiado cínico, lo he vestido casi siempre de humor. Mejor sería decir que he metido mis lágrimas en una vejiga de bufón, con la que doy golpes inesperados. y parece que voy espantando las moscas. Es una vejiga de trampa. Pero la trampa aquí no es contrabando; es pudor nada más, del que no quiere mostrar en su equipaje lo que a algunos no les gusta ver todavía. Los españoles hemos llorado mucho y hemos aprendido a llorar bien, pero no venimos aquí a tomar el papel de plañideras en ninguna funeraria. En México, estaría fuera de tono y no sería negocio, además. Los mexicanos saben mejor que nadie dar una manchincuepa en un ataúd. Hay una agencia de pompas fúnebres en Cuernavaca que se llama «¿Quo vadis?». En México -¡tan triste!- se ríen los esqueletos. Yo también me voy a reír.Llanto y risaPero mi risa ahora no es la risa de aquellos poema deshumanizados de nuestros últimos días de paz, que decían: «la poesía no es más que juego de manos y chanzas de juglar; el dolor y la tragedia no existen». No. Estos poetas eran merolicos y charlatanes de barraca, que ya han enmudecido; pero para que se callasen, ha tenido que verterse mucha sangre española.A veces he pensado que esta guerra,que esta guerra nuestrase hizo contra los estetasy contra los poetas,contra los poetas que decían:todo es juego y pirueta...¡Y habían olvidado la Tragedia!Ahora la poesía en España, no es más que llanto y risa. Y la risa aquí, es sólo llanto transformado, llanto invertido. Cuando se eleva el quejido y se va a perder o a quebrar como en nuestra copla clásica o en el salmo judaico, se le vuelve a la tierra con un cambio brusco de tono o con otro artificio. En la poesía, frecuentemente, con un retroceso grotesco, sarcástico, extravagante. Es un juego de sombras y de luces, un contraste de climas que en España, Cervantes ha movido mejor que ningún poeta del mundo. Shakespeare es maestro en este mecanismo también. Pero lo que en Cervantes es contraste vivo, de carne y hueso, en Shakespeare es sólo contraste verbal. Shakespeare juega siempre con conceptos y frases y con personajes forasteros; con invenciones, con símbolos universales. Su arte es siempre artificio, virtud genial de comediante maravilloso que sabe llorar por cualquiera, por gentes extrañas y lejanas, por fantasmas, por mitos... por Hécuba.«¿Y qué le importa a él Hécuba y a Hécuba que le importa él para que así la llore?»En Cervantes (en El Quijote) no hay invención y apenas artificio; el necesario nada más para darlo forma poemática a la realidad española.Hécuba, para Cervantes, es su patria, su casa... él mismo. Cervantes no juega, no ríe y llora con un sueño, con una sombra remota, sino con su misma carne y con la carne dolorida y condenada de su pueblo.Cuando el bachiller y unas fuerzas confabuladas derrotan a Don Quijote en la playa de Barcelona, el poeta sabe que más tarde, tal vez tres siglos más tarde, en el mismo sitio, el mismo Bachiller y las mismas fuerzas confabuladas han de derrotar a España para siempre. La verdad poética se adelanta a la verdad histórica. El poeta habla primero. Y cuando Cervantes mata a Don Quijote, es cuando España se acaba en realidad.España está muerta. Muerta. Detrás de Franco vendrán los enterradores y los arqueólogos. Y los buitres y las zorras que acechan en las cumbres. ¿Qué otra cosa esperáis? ¿Volver vosotros de nuevo, cuando se derrumbe la harca de los generales? ¡Los éxodos no vuelven! ¿y a qué ibais a volver? ¿A darle otra vuelta al aristón? ¡Ya no hay más vueltas!Pero un pueblo, una patria, no es más que la cuna de un hombre. Se deja la tierra que nos parió como se dejan los pañales. Y un día ge es hombre antes que español.Repartamos el llantoY tal vez esto, que nos parece ahora tan terrible a algunos españoles del éxodo, no sea en fin de cuentas más que el destino del hombre. Porque lo que el hombre ha buscado siempre por la política, por el dogma, por las internacionales obreras ¿no nos lo traerá el llanto? El hombre construye a priori fórmulas para organizar el mundo. Pero estas fórmulas se aman y mueren todos los días al contacto con la vida. La vida, la historia... Dios, tienen otros recursos. ¿No será uno de estos recursos el llanto? ¡El llanto, viejo como el mundo!Ahora el llanto cuenta en su favor con la máquina también. La máquina lo aligera, lo expande, lo distribuye todo: la alegría, la ambición, el esfuerzo, la riqueza... ¿por qué no el llanto también? No hay que decir solamente: la tierra es de todos, la riqueza de la tierra es de todos, sino el llanto del mundo es de todos también. Así, ha de comenzar la nueva revolución de mañana: distribuyendo el llanto. Demagogos, proletarios ¿por qué no me robáis ahora mi tesoro? ¿Por qué no me despojáis de mi fortuna? ¿Por qué no gritáis en seguida: ¡Igualdad, igualdad! ¡Abajo los magnates del llanto! Que no es justo que un pueblo y un poeta tengan casi todas las lágrimas de la tierra. ¡Gritad, gritad: Repartamos el llanto como los ejidos!El llanto es nuestroEspañol del éxodo y del llanto, escúchame sereno:En nuestro éxodo no hay orgullo como en el hebreo. Aquí no viene el hombre elegido, sino el hombre. El hombre solo, sin tribu, sin obispo y sin espada. En nuestro éxodo no hay saudade tampoco, como en el celta. No dejamos a la espalda ni la casa ni el archivo ni el campanario. Ni el mito de un rey que ha de volver. Detrás y delante de nosotros se abre el mundo. Hostil, pero se abre. Y en medio de este mundo, como en el centro de un círculo, el español solo, perfilado en el viento. Solo. Con su Arca; con el Arca sagrada. Cada uno con su Arca. Y dentro de esta Arca, en llanto y la Justicia derribado. ¡La Justicia! La única Justicia que aún queda en el mundo (las últimas palabras de Don Quijote, el testamento de Don Quijote, la esencia de España). Si estas palabras se pierden, si esta última semilla de la dignidad del hombre no germina más, el mundo se tornará en un páramo. Pero para que no se pierdan estas palabras ni se pudra en la tierra la semilla de la justicia humana, hemos aprendido a llorar con lágrimas que no habían conocido los hombres.

lunes, 19 de mayo de 2008

Luis B. Nuñez - Lisbon, revisited 1935

Luis B. Nuñez - Lisbon, revisited 1935

CINE : SARAMAGO

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Saramago satisfecho con 'Blindness'
El escritor se muestra contento con la adaptación al cine de 'Ensayo sobre la ceguera' realizada por Fernando Meirelles
EUROPA PRESS - Lisboa - 19/05/2008
El premio Nobel de Literatura José Saramago ha dado su aprobación a Blindness, la última película del director brasileño Fernando Meirelles, que es una adaptación de la novela del escritor portugués Ensayo sobre la ceguera.
"Está aprobada. Es una gran película. Me gusto mucho, mucho, mucho", afirmó Saramago tras ver en Lisboa una proyección privada de la película Blindness, que se estrenó en el Festival de Cine de Cannes, en la que no pudo estar el escritor.
Saramago vio la película en compañía de Meirelles. Después, en una pequeña rueda de prensa improvisada, comentó que se emocionó "algunas veces. La adaptación está muy bien hecha, la película me gusto en todos los aspectos". Además, el escritor elogió él "magnificó trabajo" de los actores Julianne Moore, Mark Ruffalo, Gael García Bernal y Danny Glover.
Por su parte, el director brasileño reconoció que "estaba más ansioso por saber la opinión del autor del libro que por mostrar la película en Cannes". En su opinión, la aprobación de Saramago le va a marcar infinitamente más que las reacciones divididas que Blindness obtuvo en su estreno en Cannes. "De todo lo que oí esta semana, lo que más me afectó fue lo que dijo Saramago. Vi la película a su lado, obviamente muy preocupado. Y miró para mí, muy emocionado y dijo: ''me siento tan feliz ahora como cuando acabé de escribir el Ensayo sobre la Ceguera. Ahí, me quité todo el peso del mundo de mi espalda", explicó Meirelles en declaraciones al diario luso Público y recogidas por Europa Press.
Saramago se mantuvo al margen de la producción de la película. Tras ver la cinta, pidió a Meirelles que "no cambie nada". Sin embargo, el director confirmó que la película que se exhibió en Cannes no es la versión definitiva que se verá en las salas de cine. "Tuvimos que hacer directas para acabar a tiempo. La primera vez que vi la película con el sonido y la imagen correctas fue en Cannes, y como el lanzamiento mundial sólo será a partir de septiembre, hay algunas cosas que querría ajustar", pero "no será un cambio radical", matizó el director brasileño.

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EL PAÍS-La colección Woody Allen

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