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viernes, 23 de marzo de 2007

biografia en un dia de censo.

Ideas sobre una biografía.

Nací el 30 de Noviembre de 1935 en Lisboa.
Mi madre era portera de un edificio, nuevo por aquellos tiempos.
Papá era conductor de tranvías.
Mis otros hermanos son mayores que yo son de un matrimonio anterior de papa. Eran tres, hoy solo vive uno en Los Angeles California.

En 1942 emigramos hacia la Argentina y vivo en esta Ciudad desde entonces.
Papa siguió con su oficio y mama continua como portera en una casa casi igual a la de Lisboa.

Trabajo de traductor e interprete pues hablo y escribo distintos idiomas.
El colegio donde trabajaba ha cerrado.
La empresa donde algunas veces requerían mis servicios también ha cerrado
No se lo que espero, tal vez cerrar yo también.
Hoy día no tengo gran trabajo.

Prácticamente vivo con lo que me pasan mis hijos.

Aquí alquilo
Vivo solo.
No me gustan los animales
Algunas gentes tampoco.
Prefiero estar solo.
De momento puedo caminar.

Casi podría decirse que soy un anciano desocupado.
De mi matrimonio prefería no hablar
De mis estudios también.
Solo quisiera que terminara este censo.
Hoy me encuentro vació.
Todo lo veo vació.

Hoy y mañana no puedo ir a ningún café a mirar pasar a las gentes.
No me agrada sentarme en los parques.

Preferiría no cooperar en este censo.
Creo que los censos son peligrosos.
Hace 2002 años el movimiento religioso mas movilizados que yo he vivido se empezó a gestar en un censo.
Un carpintero y su mujer encinta viajaron a su lugar natal para que los romanos los censaran.
Tuvieron que ir a Belén.
Allí nació Jesús.
Allí quisiera estar ahora mismo yo y no aquí con UD Censor.
Censo
Censura
Todo aquello de los romanos, fue una jugada política, para que los judíos volvieran a Egipto.
A raíz de ese censo genero un gran movimiento.
Pero los judíos no eran tontos, ninguno regreso a Egipto.


Esporádicamente he tenido algunos ingresos por mis trabajos y escritos, los que me han permitido hacer algunos viajes.

Quiero volver a Lisboa, tal vez a terminar mi historia.
O tal vez solo para comenzarla.

No tengo bienes, no tengo cuenta de banco.
Solo soy el que Uds. leen y ven ahora.
Esta es mi casa.
Esto es todo lo que yo tengo.

Ah también tengo una profunda tristeza.
En mi tierra a eso se llama saudade.
Aquí lo llamamos nostalgia.

También eso tengo
Buen día adiós.

Damasceno Monteiro.

Buenos Aires, 14 de Noviembre de 2001

abramos el cine

PRIMERA BOLA
Alguien olvidó las llaves. Ese pudo ser el comienzo de lo del Ronderos.
El maquinista del cine vecino le dice al del mostrador:
Don Francisco, tengo que pasar para abrir por el fondo.
Siempre lo mismo Raúl, que Fermín que López, que esto que aquello, ayer y hoy, nunca traen las llaves y claro te mandan a vos.
Sabe, los pibes están inquietos en la puerta. Mírelos atrás de la vidriera.
Bueno pasá, no me vengas con los pibes. Ojo Raúl con los escalones, ya sabes , acordate el otro día que fayutas son las chapas allá arriba. Ah! Andás de zapatillas, menos mal, pasa, pasa.
El maquinista va entre las mesas de billar del salón. Salvo la mesa central el resto esta en penumbras. Tres tipos junto a esa mesa están en un amague de apuesta y juego de manos, discuten entre sí. La lampara que ilumina la mesa, por los movimientos y forcejeos de los tres comienza a balancearse.
El Ernesto es uno de los tres. Al pasar el maquinista, se miran . Hay entre ellos una vieja y extraña rivalidad.
El Ernesto le dice a sus compañeros:
· Estos cosos del cine, cada día están mas boludos. El “zapatillas azules” va para el techo de nuevo. Todos los días se olvidan las llaves. Vamos, vamos, que voy a tirar la primera bola de la tarde. Dale zapatillas. Si no cuando bajes no estará mas el cine y te encontrarás con un estacionamiento. Vamos.
Raúl se mira las zapatillas, quisiera que no se vieran, le molestan en las puntas. Este guacho sigue con lo del estacionamiento.
Recuerda Raúl lo que le escuchó al hijo de Fermín con los de la otra cuadra. La oferta del Minimax, él prefiere esperar y usar el cine como playa de estacionamiento. Es un negocio que ya se fue, así dijo el hijo de Fermín. Claro ya se fue. Todo se vá, la Pirucha se fue. Ayer no mas agarró los pibes y rajó para lo de la vieja. Este año se fue dos veces. Creo que todo esta para la mierda. Vamos Raúl! Se dice a sí mismo mientras sube por la escalera colgante al techo. Mira para la mesa iluminada y el Ernesto. Ese puto no tiene problema. Siempre tiene para pasarse las tardes en este boliche. Con esos pensamientos Raúl sigue con su diaria rutina de abrir la matenee del cine desde el Ronderos.
Todo se acaba, el cine, la Pirucha, seguro que se fue con un atorrante como este. Sigue con sus pensamientos mientras ficha a Ernesto que se apresta para su primer tiro, le esta dando a la tiza y al talco.
El Raúl sigue enroscándose en sus pensamientos, Chau Pirucha. Otra vez sin laburo. Yo no sé hacer nada. Especialista en darle vuelta al proyector, enlatar las cintas y dárselas al de la moto, el estacionamiento, me pueden....
Ernesto, canchero como siempre, deja la tiza sobre el borde de la mesa, y entalca el taco. Se prepara está a punto de golpear, le llama la atención el polvo que rodea a la bola puntera, es del techo, o es la iluminación de esta mesa, piensa.
Cada vez el polvo que se junta es mayor, la vista fija en sus dedos ellos también empolvados?, retumban las chapas , caen sobre la mesa cascotes, ladrillos, polvo, vidrios, parte de la claraboya y casi toda la basura amontonada en el techo. Una gran montaña se forma en medio de la mesa, la lampara queda como bonete en la cima. Ya no se ve el tapete verde ni las bolas. Silencio, un gran silencio despues de la ecatombe. Donde estará el Raúl, que quilombo se armó, no?.
La montaña de escombros comienza a sacudirse, a temblar y a agrietarse, emergiendo de entre los restos del derrumbe la figura empolvada y payasesca de Raúl, sosteniendo en sus manos la bola blanca y la roja. Ernesto frente a Raúl de nuevo. El maquinista parado entre los escombros, va a hablar, pero el último cascote, le cae sobre su cabeza e interrumpe el discurso. Despierta y grita:
Vos y la Pirucha son unos hijos de puta.
Cae de culo sobre la mesa, suelta la bola roja, que hace una voltereta colosal entrando en la tronera. Mientras la zapatilla polvorienta cae a los pies del Ernesto , la mesa se desfonda finalmente.

Alguien olvidó las llaves. Ese pudo ser el comienzo de lo del Ronderos.
El maquinista del cine vecino le dice al del mostrador:
Don Francisco, tengo que pasar para abrir por el fondo.
Siempre lo mismo Raúl, que Fermín que López, que esto que aquello, ayer y hoy, nunca traen las llaves y claro te mandan a vos.
Sabe, los pibes están inquietos en la puerta. Mírelos atrás de la vidriera.
Bueno pasá, no me vengas con los pibes. Ojo Raúl con los escalones, ya sabes , acordate el otro día que fayutas son las chapas allá arriba. Ah! Andás de zapatillas, menos mal, pasa, pasa.
El maquinista va entre las mesas de billar del salón. Salvo la mesa central el resto esta en penumbras. Tres tipos junto a esa mesa están en un amague de apuesta y juego de manos, discuten entre sí. La lampara que ilumina la mesa, por los movimientos y forcejeos de los tres comienza a balancearse.
El Ernesto es uno de los tres. Al pasar el maquinista, se miran . Hay entre ellos una vieja y extraña rivalidad.
El Ernesto le dice a sus compañeros:
· Estos cosos del cine, cada día están mas boludos. El “zapatillas azules” va para el techo de nuevo. Todos los días se olvidan las llaves. Vamos, vamos, que voy a tirar la primera bola de la tarde. Dale zapatillas. Si no cuando bajes no estará mas el cine y te encontrarás con un estacionamiento. Vamos.
Raúl se mira las zapatillas, quisiera que no se vieran, le molestan en las puntas. Este guacho sigue con lo del estacionamiento.
Recuerda Raúl lo que le escuchó al hijo de Fermín con los de la otra cuadra. La oferta del Minimax, él prefiere esperar y usar el cine como playa de estacionamiento. Es un negocio que ya se fue, así dijo el hijo de Fermín. Claro ya se fue. Todo se vá, la Pirucha se fue. Ayer no mas agarró los pibes y rajó para lo de la vieja. Este año se fue dos veces. Creo que todo esta para la mierda. Vamos Raúl! Se dice a sí mismo mientras sube por la escalera colgante al techo. Mira para la mesa iluminada y el Ernesto. Ese puto no tiene problema. Siempre tiene para pasarse las tardes en este boliche. Con esos pensamientos Raúl sigue con su diaria rutina de abrir la matenee del cine desde el Ronderos.
Todo se acaba, el cine, la Pirucha, seguro que se fue con un atorrante como este. Sigue con sus pensamientos mientras ficha a Ernesto que se apresta para su primer tiro, le esta dando a la tiza y al talco.
El Raúl sigue enroscándose en sus pensamientos, Chau Pirucha. Otra vez sin laburo. Yo no sé hacer nada. Especialista en darle vuelta al proyector, enlatar las cintas y dárselas al de la moto, el estacionamiento, me pueden....
Ernesto, canchero como siempre, deja la tiza sobre el borde de la mesa, y entalca el taco. Se prepara está a punto de golpear, le llama la atención el polvo que rodea a la bola puntera, es del techo, o es la iluminación de esta mesa, piensa.
Cada vez el polvo que se junta es mayor, la vista fija en sus dedos ellos también empolvados?, retumban las chapas , caen sobre la mesa cascotes, ladrillos, polvo, vidrios, parte de la claraboya y casi toda la basura amontonada en el techo. Una gran montaña se forma en medio de la mesa, la lampara queda como bonete en la cima. Ya no se ve el tapete verde ni las bolas. Silencio, un gran silencio despues de la ecatombe. Donde estará el Raúl, que quilombo se armó, no?.
La montaña de escombros comienza a sacudirse, a temblar y a agrietarse, emergiendo de entre los restos del derrumbe la figura empolvada y payasesca de Raúl, sosteniendo en sus manos la bola blanca y la roja. Ernesto frente a Raúl de nuevo. El maquinista parado entre los escombros, va a hablar, pero el último cascote, le cae sobre su cabeza e interrumpe el discurso. Despierta y grita:
Vos y la Pirucha son unos hijos de puta.
Cae de culo sobre la mesa, suelta la bola roja, que hace una voltereta colosal entrando en la tronera. Mientras la zapatilla polvorienta cae a los pies del Ernesto , la mesa se desfonda finalmente.

mas del Sarrasani y tambien Houdini

Posted by Picasa

sarrasani en BERLIN 1930

http://www.wochenschau-archiv.de/kontrollklfenster.php?&PHPSESSID=&dmguid=08E92C0055BA58DF030103009D21A8C0D806000000&inf=209480&outf=273360&funktion=play250k#

pasion y muerte del circo

http://www.magicasruinas.com.ar/revistero/esto/revdesto233.htm

cuando llego el Sarrasani

http://letras-uruguay.espaciolatino.com/perazza/francisco/sarrasani.htm

CIRCO SARRASANI


1935. El Circo Sarrasani se instala en el predio de Retiro y convoca a una multitud de público

Foto: Gentileza Gustavo Bernstein

El 20 de julio de 1935, bajo una de las carpas de este circo nací. Mama era la muchacha del circo, que un día cansada la mano soltó.
Papá era el acomodador de este circo, que quedaba donde ahora esta el Diario La Nación.
Papá nunca pudo a pesar de su esfuerzo acomodarse en su vida. Pero se pasó la vida pasando programas, era un buen servidor.
El Cine Metropol, la piojera de Lavalle fue su destino final.
Yo seguí la carrera circense, hasta que entre como cadete en Harrods. Seguramente que el lector conoció al enanito que animaba desde las puertas de Florida a los paseantes a entrar en las Grandes Tiendas. Si, ese era yo


Fundido Final

El enano maldito (yo fui Chucky), ahora estoy en recuperación


El rey de la pantomima desapareció en el último incendio de la Baixa en Lisboa, durante la última actuación de Gran circo de LISBOA
Damasceno Monteirocontable, actor y payaso